Análisis del iPad (II)

En (iPad) por Jordi el 23-06-2010

 

Con algo más de retraso del que hubiera querido -pero el día a día a veces te atrapa y no te suelta-, volvemos con la segunda parte del análisis del iPad, tal y como habíamos prometido, tras una primera parte en la que analizamos -desde la subjetividad en cualquier caso- los aspectos del hardware del tablet de Apple.

 

En esta segunda parte es turno para comenzar con el software, y lo haremos centrándonos en los programas y aplicaciones nativas del iPad, es decir, las incluidas en el equipo de serie. Es turno para ver cómo lucen el calendario, fotos, safari, vídeos o youtube entre otros tantos en sus versiones XL en comparación con las existentes en el iPhone y iPod Touch.

 

 

Calendario

 

La versión del calendario en el iPad tiene casi todo lo que vas a necesitar. Puedes organizar la vista por día, semana, mes o lista. Como verás en la mayoría de las aplicaciones nativas portadas al iPad, se ha incluido un buscador de Spotlight en la esquina superior derecha, en caso de que necesites localizar, en el caso del calendario ahora, un evento en concreto y no quieras recorrer el año en su búsqueda.

 

 

Aprovecho ahora que sale el tema del buscador de mencionar lo increíblemente bien que funciona este buscador del sistema operativo de Apple. Funciona como la seda, y ya sea en la versión embebida de una aplicación o en el  buscador global (en la pantalla más a la izquierda en el menú de pantallas o apretando en el botón de Home estando en la primera pantalla) la verdad es que va genial, haciendo una búsqueda progresiva en función de las letras que vayas marcando y mostrando resultados perfectamente en todos los ámbitos del dispositivo (puede ser una persona en contactos, el nombre de una canción, texto del mail…).

 

 

Contactos

 

La aplicación de contactos, al igual que la del calendario, no entraña un gran avance con respecto a sus versiones menores, pero es que tampoco hay mucho más que hacer en este sentido, creo yo. La vista en vertical no ocupa toda la altura del iPad (la horizontal sí ocupa todo el ancho), y la apariencia de listín telefónico con las iniciales de las letras a un lado le da un toque visual clásico y acertado.

 

 

Compartir los datos que tengamos de un contacto (su nombre, teléfonos, emails…) es más fácil que nunca, ya que al ver el contacto abajo hay un botón que muestra “compartir”, y al tocarlo automáticamente genera un email en el que va adjunto el archivo vcf con los datos de este contacto. Tan sólo tenemos que incluir el destinatario y listo.

 

 

Notas

 

La elección del orden de estas aplicaciones no ha sido nada arbitraria, ya que estas tres primeras son las que menos han cambiado en su paso al iPad. Notas sigue en la línea de las dos anteriores, siendo poco más que un cuaderno virtual en el que escribir eso, notas, pero con una pantalla y teclado más grande. Como tampoco tiene mucho más, aprovecharé para sacar a colación el tema del teclado virtual del que dispondremos en el iPad para cualquier ocasión en la que tengamos que escribir caracteres.

 

El teclado virtual que emerge cuando es requerido es sublime. De verdad, mucho mejor de lo que podía imaginar. Tras venir de la experiencia con el iPhone, pensé que sería muy parecido pero más grande. Y sí, pero no. Me explico: evidentemente es un Qwerty más grande, pero es que está implementado de maravilla, con una sensibilidad perfecta y con el que, tras unos minutos iniciales de adaptación al tacto y las distancias entre sus letras, es increíblemente cómodo para escribir. Pasado un rato te sorprenderás de lo rápido que puedes llegar a escribir con él.

 

 

Está claro que la posición idónea es la horizontal, donde se goza de un tamaño que acabo de comprobar que es exactamente igual de ancho que el teclado físico de mi ordenador. Vamos, que es un port a tamaño real en toda regla, incluso más alto que el físico. Si tenemos el iPad en orientación vertical, las letras ya están mucho más juntas y si lo tienes cogido con las dos manos podrás al menos llegar a todas las teclas de mejor o peor forma con los dos pulgares, pero no es la forma recomendada para escribir con él.

 

Lo único que puede ser algo más engorroso es el tema de los acentos, porque a priori hay que dejar apretada la vocal en cuestión -como en el iPhone- para que emerjan sobre ella sus versiones acentuadas, con la correspondiente  pérdida de tiempo que conlleva. Pero tomad nota del briconsejo: si deslizáis el dedo hacia arriba al marcar una vocal ya sale con la tilde puesta mucho más rápido.

 

 

Mapas

 

Aquí ya empieza a notarse la diferencia a base de bien. El modelo 3G es el único de los dos que cuenta con A-GPS, aunque el WiFi se las apaña bastante bien triangulando entre los hotspots y aproximándose bastante a la posición real. No sólo tenemos una imagen enorme y preciosa de Google Maps en esas 9,7 pulgadas LED, sino que la fluidez con la que funciona tanto en 3G como en WiFi es más que notable.

 

 

Nunca fue tan conmovedor hacer Street View, y además tenemos la solapa inferior derecha bajo la que se esconden las opciones de visionado, a saber, clásico, satélite, híbrido y relieve. Lo dicho, nada novedoso en cuanto a funcionalidad, pero una gozada de ver y utilizar.

 

 

App Store

 

Gran parte de la gracia del iPad reside en el nicho de aplicaciones que los desarrolladores han hecho y harán en un futuro. Siempre he dicho que el límite es la imaginación de esta gente, y ya hemos visto varias aplicaciones que son una auténtica maravilla, pero esto lo dejamos para la tercera y última parte del análisis. Ahora es momento de comentar la App Store, como aplicación en sí misma.

 

Se parece más a la versión del iTunes que a la del iPhone, con una interfaz nueva muy vistosa y eficaz para las búsquedas. Hay cuatro categorías: destacados, top charts, categorías y actualizar. Los nombres son bastante autodescriptivos, aunque los repasamos rápidamente: en destacados tenemos tres subapartados (nuevo, lo último y fecha de salida) y aquí encontraremos todo lo relativo a novedades en la tienda de aplicaciones. En top charts tenemos dos columnas paralelas donde veremos las listas de los más vendidos en aplicaciones de pago, gratuitas o por ingresos, mostradas de 10 en 10 aunque podemos dar en ‘mostrar más’ para ver otras 10.

 

 

En categorías podemos buscar aplicaciones en función del tipo de herramienta que estemos buscando (entretenimiento, juegos, música, fotografía, deportes, redes sociales, finanzas, medicina…), ideal si tienes claro qué tipo de aplicación buscas pero no sabes qué hay al respecto. Y por último actualizar, cuyo uso es más que evidente.

 

La sensación de uso con la App Store del iPad es estupenda, además del gran acierto de contar también con el buscador integrado, por lo que no importa si no recuerdas el nombre exacto de esa aplicación que has leído o te han dicho que está muy bien, tú escribe y seguro que entre los resultados estará. Muy fácil de utilizar, y eye-friendly como pocas, con toda la información que siempre quisiste saber pero nunca te atreviste a preguntar sobre cada aplicación (información, capturas, versión, opiniones de los usuarios, puntuación, fecha de modificación…). Así da gusto comprar.

 

 

YouTube

 

También cuenta con una versión remozada para el iPad, a caballo entre la existente en el iPhone/iPod Touch y el sitio web de toda la vida. Los vídeos que están en alta definición se ven muy pero que muy bien, como cabía esperar a estas alturas de la película, y cuenta con muchas opciones en los menús inferiores: destacados, valorados, vistos, favoritos, suscripciones, mis vídeos e historial.

 

 

Siendo honesto, hay dos cosas que no me acaban de convencer. La primera es que por algún motivo que desconozco, se sigue arrastrando la curiosa situación de que no tenemos a nuestro alcance el completo repertorio de vídeos de Youtube. Es decir, no tira del mismo abanico de vídeos que la versión web normal, y por tanto, nos puede pasar -perfectamente además- que busquemos un vídeo que realmente esté subido a Youtube pero no nos aparezca. Me cuesta entender por qué no están todos, pero es un hecho. La mayoría están, evidentemente, pero he probado varias búsquedas precisas además de determinados usuarios -incluso canales oficiales- y no aparece en los resultados. Una pena, pero que sepáis que os puede pasar.

 

Lo segundo que hay que dejar claro es que, de nuevo al igual que en el iPhone, ocurre que la calidad de visionado baja muchísimos enteros si lo hacemos bajo la red 3G. He leído que está hecho para que la renderización sea a menor calidad y así no descargar tantos megas que lacren las redes UMTS, pero lo cierto es que los vídeos fuera de una red WiFi se ven bastante regular, con más pixelación de la que quisieras. Se pueden ver, claro, pero desluce bastante.

 

 

Mail

 

Esto sí que es arena de otro costal. Olé por la nueva interfaz de correo que han implementado en Cupertino para el iPad. Limpia, clara y fácil de utilizar. Ahora volver a mirar el correo en el iPhone es casi un suplicio en comparación con esta interfaz. En posición horizontal veremos una columna a la izquierda con la vista de los mensajes del buzón en el que estemos, y a la derecha el contenido del email que esté marcado en azul.

 

Con poner el iPad en posición vertical, el panel izquierdo del buzón desaparece y podemos concentrarnos exclusivamente en el email que queremos leer. Los archivos adjuntos típicos (imágenes, pdf, word, power point…) funcionan sin problemas, incluso he probado a enviarme vídeos y también se ven, eso sí, en formato mov o mp4. Organizar muchos emails de una tacada es sencillísimo gracias a la nueva interfaz de edición que hay sobre el buzón, marcando todos los emails que queramos borrar -o trasladar a otra carpeta- y crear un bundle a la derecha que se irá a donde le ordenemos.

 

 

Todo esto redondeado con la usabilidad del teclado que hemos comentado antes, especialmente en modo apaisado, y con el que ya no será un suplicio enviar un mail desde el tren o desde nuestro destino de viaje favorito, porque se puede escribir mucho y rápido sin problema alguno.

 

Mail no es perfecto, también hay que decirlo, porque por ejemplo echo de menos opciones como la edición del texto (poder poner negrita, subrayar o en cursiva, por ejemplo), cambiar el tipo de letra, insertar bullets o poder añadir adjuntos desde el mismo email, aunque cuando en otoño llegue la versión del iOS 4 para el iPad, tendremos al menos opciones como gestionar varias cuentas de correo (una de hotmail y otra de gmail, por ejemplo, recibiendo emails de las dos a la vez) y esperemos que alguna novedad más.

 

 

Fotos

 

Completamente rediseñado, y de qué manera. Para sacarse el sombrero porque ahora sí que da gusto llevar toda tu arsenal de fotografías bajo el brazo. Podrás ver todas tus fotos de una tacada, o lo mejor, tenerlas organizadas por álbumes. La pijada de hacer un poco de zoom con dos dedos sobre la imagen de un álbum y ver poco a poco el contenido del mismo para ver si es el que nos interesa es una pasada, y os aseguro que no vas a dar con un visualizador de imágenes en movilidad más bonito y ágil que éste.

 

Impresiona la asombrosa velocidad con la que mueve cantidades ingentes de fotos. Sin ir más lejos, yo le he pasado 2.445 fotos, y puedes pasar de la primera a la última con un tiempo de carga de unos 0,2 segundos aproximadamente. Vamos, visto y no visto. Además, si tienes geolocalizadas las fotos sacadas (las sacadas con el iPhone se geolocalizan automáticamente) tienes una opción arriba en “Lugares” donde verás el mapa mundial de Google Maps y marcadores donde hayan sido sacadas las fotos, además con una precisión que parece de película. Como anécdota puedo decir que el verano pasado saqué una fotografía a un amigo con el iPhone en la medio de la playa, en la arena, y al verla aquí, el muy apañado me ha puesto el marcador en el punto exacto, entre las dunas y la orilla de esa playa. Ahí queda eso.

 

 

Si el mero visionado de las fotos en toda su gloria gracias a la archinombrada y aclamada pantalla no es suficiente, en cualquier momento puedes hacer un pase de diapositivas muy vistoso, con música a elegir en un momento de tu biblioteca iPod y seleccionando uno de los cinco efectos de transiciones a elegir (cubo, disolución, onda, barrido y origami). Este último está especialmente chulo, ya que va combinando varias fotos en el tamaño de la pantalla, con distintos esquemas y transiciones propias de lo más coquetas. Ideal para mostrar las fotos de un verano o de un viaje de una manera automática, divertida y fácil, y encima con tu canción favorita de fondo.

 

Tampoco quería dejarme el detalle de que cuando vamos a desbloquear la pantalla, justo a la derecha del típico botón a deslizar para desbloquear hay un icono con una flor, con el que entraremos en el modo marco digital de fotos, mostrándose las fotos que tengamos guardadas en el iPad y con las opciones que hayamos seleccionado en las preferencias al respecto en los ajustes del iPad, eligiendo el tipo de transición, si queremos que haga zoom en las caras, que las muestre aleatoriamente y que se nutra de todas las fotos o de los álbumes que marquemos. Más no se puede pedir.

 

 

Vídeos

 

Si querías un dispositivo con el que ver tus películas, series, vídeos varios o incluso podcasts de vídeo, el iPad será una vez más tu mejor amigo (al menos en entornos con poca luz, que te recordamos que a la luz del día no se ve un pimiento su pantalla, inconvenientes del tipo glossy). Su capacidad de mostrar vídeo en resoluciones en alta definición de hasta 720p hacen del iPad un visualizador estupendo para este tipo de contenido.

 

La aplicación de Vídeos también ha sido retocada, con una interfaz nueva muy simple pero efectiva. Al igual que en el iPhone y iPod Touch, el iPad recuerda el punto donde dejamos cada vídeo, reanudando su visionado desde ese mismo punto cuando lo retomemos -aunque se puede desactivar esta opción, pero yo la veo bastante cómoda-.

 

 

Es una pena que el iTunes no ejerza de conversor de vídeo y tengamos que agenciarnos con un conversor de formatos de vídeo para pasar nuestros .avi, .mpg o .mkv (por nombrar algunos) al necesario .mp4 con códec de vídeo H.264. Tenéis algunos conversores gratuitos como Videora iPad Converter y algunos de pago como Xilisoft iPad Vídeo Converter (24,95€), que hacen todo el trabajo de manera transparente y fácil, añadiendo incluso el archivo automáticamente a tu biblioteca de iTunes cuando finaliza la conversión.

 

Tened en cuenta que los vídeos se reproducen con las funciones más simplificadas posibles, es decir, no vais a poder elegir idiomas si habéis convertido un vídeo Dual (muy típico en los que vemos series en versión original) o decidir si activar o no los subtítulos. Si los queréis, tendréis que incrustar el fichero .srt correspondiente antes de convertirlo mediante herramientas gratuitas como Virtual Dub o Pocket Divx Encoder (ambos para Windows) o ffmpegX (para Mac OS).

 

Aprovecho, ya puestos, para recordar que la tecnología IPS con la que cuenta el display del iPad hace que las imágenes se vean prácticamente igual de bien ya estemos colocados justo frente al iPad o de lado, siendo un espectador de otra persona que lo sujete en sus manos. Lo de tener que estar en 90º para no perder brillo ya es cosa del pasado, señores.

 

 

Safari

 

Turno para surcar la red a lomos del Safari. Sí, no hay que darle más vueltas: no reproduce contenido en Flash. Si esto es realmente vital para ti, no le busques los tres pies al gato y ya está. Yo al principio me parecía un desacierto por completo, ya que hay bastante contenido que lo requiere en la red, pero hay dos puntos a tener en cuenta para ver que tampoco esto es tan determinante. Uno, que cada vez los desarrolladores de contenidos web están migrando más a estándares abiertos como html5 -cuyas nuevas etiquetas permiten hacer virguerías de todo tipo-. Dos, que también cada vez dispones de más versiones de páginas web en formato aplicación dedicada que cuenta con los contenidos adaptados.

 

Un ejemplo claro del primer grupo es la web de rtve, que tiene el portal adaptado al iPad y desde cuya versión en Safari podemos ver capítulos enteros de sus series y programas (incluso desde 3G no baja calidad el vídeo, impecable el ente público en este sentido). Incluso portales de la primera industria del mundo (ejem ejem, sí esa) están migrando y convertiendo sus contenidos siendo ya visualizables desde el iPad (y ya se sabe que los estándares que adopta este mundillo acaban siendo de facto…). Por otro lado, un ejemplo del segundo caso de aplicación dedicada con contenidos portados sería la de El Mundo, AS, Eurosport o TV3 por mencionar algunos.

 

 

Pero vayamos al rendimiento del Safari como navegador web. Adobes aparte, es una gozada, de verdad. Las páginas quedan en vertical perfectamente ajustadas de ancho y la altura y tamaño en general del display del iPad hacen que ver la página en cuestión sea genial. Las páginas cargan muy rápido (un poco más rápido en WiFi, evidentemente, y mejor que en el iPhone estando bajo las mismas condiciones de red) y hacer zoom in con dos dedos ofrece una respuesta sin precedentes en un dispositivo táctil.

 

Como es lógico, podemos añadir y desplegar una lista de sitios favoritos o consultar el historial de navegación. Además, podemos tener hasta 9 ventanas abiertas, pudiendo ver todas sus miniaturas en un formato grid apretando el icono de multipantallas situado arriba. Sí es cierto que la mayoría de las veces -aunque algo arbitrario según he ido comprobando- cuando recuperas otra ventana que dejaste antes abierta se vuelve a conectar al servidor para recargarla. Es extraño, porque en el iPhone no suele pasar tantas veces y parece como si la caché no estuviera haciendo todo su trabajo, pero un mal menor que no empaña las buenísimas sensaciones que deja navegar con el Safari en el iPad, haciendo que la misma web que veías desde el ordenador -no me preguntes por qué- parezca “otra”, como más agradable a la vista.

 

 

iPod

 

No podía faltar el reproductor de música por excelencia. Evidentemente, el iPad cuenta con un reproductor de iPod con el que podrás disfrutar de tu colección musical con tus auriculares (no incluidos en la caja, os recuerdo) o en el más que cumplidor altavoz mono que incluye en su parte inferior. Está claro que si le conectáis un sistema de altavoces externos ya la cosa se pone muy seria, pero es algo que podemos disfrutar en cualquier reproductor de mp3.

 

Volviendo al iPod como tal, luces y sombras me encuentro en su uso diario. Por un lado, y porque hay que ver siempre la botella medio llena y pensar en verde, comienzo por los pros. Lo primero es la interfaz, y es que la primera sensación será, inequívocamente, que tienes delante una versión prima hermana del iTunes de toda la vida. El espacio en pantalla permite una visualización con las listas de reproducción a la izquierda y las canciones pertinentes a la derecha. También podrás tirar del modo Genius o incluso crear una lista de reproducción con el nombre que le quieras poner, como si fuera el iTunes de tu PC o Mac. Incluso los botones de reproducción situados arriba están hechos a imagen y semejanza del conocido gestor multimedia de Apple.

 

Un detalle que no me esperaba, me ha parecido curioso y me ha gustado ha sido al ver cómo, al tocar en mostrar los géneros, éstos se muestran con unos iconos propios en función de cómo se llame el género. Es decir, que si tienes el género dance, hip-hop, pop o bandas sonoras, por nombrar algunos, el iPad le pone un icono propio y muy simpático que ilustra este género. Os adjunto mi captura bajo estas líneas para que se entienda mejor a qué me refiero. No tiene para todos, como es de esperar, pero hay unos cuantos y le da un toque muy alegre a la vista de los géneros de tus canciones. Luego ya pinchando sobre uno se despliega una ventana con un efecto pop-up que muestra el nº de álbumes y de canciones que están etiquetados con ese género y la lista de canciones para navegar con ellas y elegir la que quieres escuchar.

 

 

Volvemos a destacar, una vez más, el acierto de la inclusión del buscador en una aplicación, en este caso muy útil ya que más de una vez te pasará recordar una parte del nombre de una canción o artista pero como que da pereza recorrer las listas en su búsqueda. Ahora encontrarás cualquier tema en un periquete. Las carátulas, como era de esperar, ahora se ven enormes… y aquí es donde voy a enlazar con los detalles que no me acaban de convencer del iPod del iPad (madre mía, vaya twister de vocablos).

 

Y es que cuando pulsas sobre una canción para reproducirla -cuando es la primera que pones, eso sí- el iPod automáticamente migra con la ilustración de la canción a pantalla completa mientras la empieza a reproducir. Y yo no sé vosotros, pero yo no siempre quiero ver la fotaza que le he puesto a las canciones y tener que volver atrás dándole a la flechita que sale para regresar a la vista “normal” de listas y canciones. Es una tontería, sí, pero al final pasa que cada vez que lo abro y pongo una canción, tengo que darle al icono de volver a la vista anterior, una lata.

 

Otra cosa que he observado es el bajo volumen de salida que ofrece por los auriculares. Y es que aunque lo tengas al máximo, si la canción tiene un volumen propio normal no creas que te va a aturdir, a diferencia de lo que ocurre en el iPhone o incluso cualquier iPod, en los que ponerlo al máximo es tener algo personal contra tu yunque y sus amigos. Y no, no tengo activado el limitador de volumen. Es más, es quitar los auriculares y el altavoz del iPad sí que saca decibelios como croquetas. Curioso, aunque nada grave, claro.

 

 

Por último, comentar que me han decepcionado al quitar una opción que utilizaba mucho al escuchar música en el iPhone y echo de menos en el reproductor iPod del iPad: escuchar una lista de reproducción en modo aleatorio. Ahora si quieres oir canciones en orden aleatorio sólo puedes hacerlo desde el total de música, es decir, sobre todas las canciones que lleves, y no dentro de una lista en concreto, donde en el iPhone siempre tienes arriba del todo en cada lista un modo aleatorio que irá eligiendo canciones al azar dentro de esa lista en concreto.

 

Esto sí me fastidia porque yo suelo tener listas organizadas por géneros, y si quiero escuchar canciones de trance, por ejemplo, tengo que escucharme la lista en cuestión siempre con mi orden, o eligiendo por género pero en ese caso con el orden que él tenga a bien mostrar. Sí, puede que sea muy meticuloso, pero no entiendo por qué quitar algo tan útil y simple de implementar y que seguro que a más de uno nos daba vidilla por las mañanas.

 

 

 

Y hasta aquí el repaso a las aplicaciones nativas del iPad, tal y como dije en la primera parte y como he intentado hacer en esta segunda, siempre desde el primsa de la experiencia personal y siendo nada más que mi opinión. Ha quedado bastante orondo el post, pero seguro que aun así me he dejado algo o hay algo sobre lo que queráis saber más, así que sentíos libres de preguntar, que para eso estamos realmente.

 

Os emplazo a la próxima y última entrega en la que repasaré las aplicaciones de terceros -más el iBooks, que no lo he incluido por su naturaleza de tener que ser descargada desde la App Store y no venir “de serie” al sacar el iPad de la caja como es el caso de todas las vistas en este post-, y que es donde se empieza a dar ese valor añadido al tablet más codiciado e imitado hasta la fecha.

 

Link | Análisis del iPad (I)

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Comentarios:

3 Comentarios en “Análisis del iPad (II)”


  1. Buen trabajo, muy meticuloso. Siempre se agradece tener una opinión cercana. Espero la siguiente entrega con las cosas que hayas podido descubrir por ahí ^^


  2. Antes que nada, gracias por leer semejante tochaco, jajaja.

    Me imagino, porque intento comentar muchas cosas que no se dicen en los canales oficiales o las típicas reviews, así que espero que le pueda servir a curiosos y/o potenciales compradores 😀


  3. Curiosa, curiosa nada más xD

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